Buscó llevar a la práctica una idea que había nacido ya en él en su etapa de seminarista: fundar una Congregación misionera cuyo fin sería llevar a los hombres el amor misericordioso de Dios como remedio a los males de su tiempo


 Historia de la Congregación
  

Estando Julio Chevalier residiendo en Issoudun, trabajando como Vicario parroquial, buscó llevar a la práctica una idea que había nacido en él en su etapa de seminarista: fundar una Congregación misionera cuyo fin sería llevar a los hombres y mujeres el amor misericordioso de Dios como remedio a los males de su tiempo.

Comunica su idea a su otro compañero de seminario el P.Maugenest, quien quedó entusiasmado con ello. Sus buenas intenciones fueron conocidas inmediatamente por sus superiores y otros sacerdotes, recibiendo una fuerte oposición. Pero los hechos que se suscitaron, "milagrosos", en palabras de su obispo, hicieron que pudiera ser llevada a cabo.

El P. Chevalier había prometido a la Santísima Virgen que, si Ella le ayudaba, la veneraría de una forma especial. Y para pedirle luz y ayuda, ambos vicarios inician una novena que terminaría el 8 de diciembre de 1854, el mismo día en que sería declarado el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Así, el último día de esta novena, los medios económicos para llevarla a cabo llegaron a sus manos por medio de un desconocido. Por eso, ese día se considera que fue fundada la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón.

Ambos vicarios fueron sus dos primeros miembros. El P. Chevalier cumplió su promesa a María, honrándola con el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Su primera residencia fue un pajar abandonado.

Pero sus metas iban más lejos. En años sucesivos nacerían la Congregación de Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (1874), la de los Sacerdotes (seculares) del Sagrado Corazón y la Tercera Orden del Sagrado Corazón, llamada más tarde Fraternidad Seglar MSC o Laicos MSC, como se la conoce en la actualidad. En 1900, el P. Humberto Linckens, MSC, fundará la Congregación de Misioneras del Sagrado Corazón de Hiltrup. Todas estas fundaciones llevan el mismo espíritu y viven el mismo carisma de los Misioneros del Sagrado Corazón.

Si la idea del P. Chevalier se circunscribía en un principio a la descristianizada región en la cual trabajaba, la expulsión de Francia de las Órdenes y Congregaciones religiosas y la petición del Papa León XIII de misioneros para Melanesia, fueron causa de la expansión por todo el mundo.

En vida del P. Chevalier, la pequeña semilla sembrada el 8 de Diciembre de 1854 ya era un árbol frondoso de frutos sazonados, con raíces en países como Francia, España, Italia, Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Inglaterra, Irlanda, Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Guinea, Nueva Bretaña, Islas Gilbert, Filipinas e Indonesia. Sí, aunque parezca mentira, todo esto ocurrió durante la vida del Fundador, lo que habla muy claramente de su espíritu misionero y su servicio a la Iglesia.

Después de su muerte, en 1907, el árbol continuó ahondando y ensanchando sus raíces. Hoy día la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón está extendida por todo el mundo.

En la década de los 70 se dio en la Congregación (a la luz del Vaticano II) y con el impulso del P. Eugenio Cuskelly, Superior General, un redescubrimiento de las riquezas de su propio carisma: anunciar y compartir el amor misericordioso de Dios, comprometiéndose en una clara opción por los pobres. Esa opción caló de tal manera en algunos de sus miembros que tomaron opciones difíciles, arriesgadas y comprometidas, llegando a entregar por ellas su propia vida.

No eran los primeros en entregar su vida por fidelidad a su misión. Todos ellos, con su opción, han escrito una de las páginas más bellas de los MSC.