Esta Espiritualidad nos lleva a examinar nuestro corazón desde la misma mirada del Corazón de Jesús, con su comprensión y misericordia. Vistas así nuestras debilidades, no nos desanimamos y nos dejamos trasformar y modelar por el espíritu que brota de la herida del Corazón Traspasado. Es en este amor en el que hemos aprendido a creer (1Jn, 4,16).
La Espiritualidad del Corazón no es una mera devoción al Sagrado Corazón. Para dejarse transformar por ella es necesaria la contemplación. Contemplar al Traspasado y dejarse mirar por Él. En la Espiritualidad del Corazón el diálogo de la mirada y el silencio contemplativo son muy importantes.
De esta Espiritualidad necesariamente brota una misión de amor y de misericordia. Esa es nuestra misión MSC.